Cuando iniciamos la nueva andadura de este espacio virtual, ASANHEMO.org,  hicimos alusión a una reflexión de la antropóloga Margareth Mead: “No duden que un grupo de personas reflexivas y comprometidas pueda cambiar el mundo. De hecho, eso es lo que ha pasado siempre en la Historia de la Humanidad.”

Tras unos meses de presencia, por cierto, con muy buenos resultados en las visitas que se han realizado a la web, en los seguimientos y en las aportaciones, hemos considerado la necesidad de seguir avanzando en nuestra modesta aportación a la hemofilia, en nuestro modesto trabajo y en nuestro caminar en la lucha por avanzar en todo aquello que consideramos más que necesario para las personas que de alguna manera están vinculadas a esta enfermedad o a otras coagulopatías congénitas y, desde luego, también por aquellas que, ajenas a la enfermedad, toman el interés que todos deberíamos tomar en enfermedades que no nos afectan, porque ello hace valorar qué tenemos y qué no tenemos.

Retomando el hilo inicial con las palabras de M. Mead, me gustaría utilizarlas, adaptarlas, para que tomemos conciencia del esfuerzo, trabajo y capacidad de un grupo de personas que han adquirido un compromiso social a través de la ciencia, de la medicina, de la salud, y que deben merecer el mejor reconocimiento que podamos ofrecerles. Con su trabajo contribuyen a incrementar el patrimonio científico que nos puede llevar algún día a mejorar la calidad de vida de los afectados y que puede servir de apoyo y estímulo a la labor futura de otras muchas personas que pueden colaborar en el avance de la investigación.

Nuestra paradoja en Asanhemo está en nuestro deseo e interés por cerrar la brecha pero también abrirla, iniciando una nueva vía de aportaciones en este camino que nos ha tocado vivir, que nos ha tocado andar.

Esperamos resulten de vuestro interés y agrado las entradas que, a partir de hoy, se vayan realizando en este espacio.

Gracias.

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