La práctica de ejercicio físico y deporte es importante en el enfermo con hemofilia como una forma amena de mantener el tono muscular que protege las articulaciones. Además es también una excelente forma de relación social con otros niños o adultos.

En primer lugar es fundamental escoger una actividad satisfactoria para cada enfermo y que su práctica no suponga un riesgo al posible beneficio.

Como norma general, no debemos someter las articulaciones con lesiones previas, a movilizaciones que fuercen el arco articular o a resistencias que provoquen una sobrecarga.

La potenciación muscular, básica para la prevención de la patología articular, se puede obtener, sin complicaciones, mediante la práctica de ejercicios isométricos, que contraen el músculo sin movilizar la articulación adyacente.

Naturalmente es posible ir más allá y en este sentido la Federación Mundial de Hemofilia aconseja los siguientes deportes:

  • Natación
  • Tenis de mesa
  • Senderismo
  • Pesca
  • Baile
  • Golf
  • Bolos
  • Badminton
  • Ciclismo
  • Paddle

Por norma general, se consideran peligrosos todos los deportes que conllevan una cierta violencia (boxeo, motociclismo) o contacto físico (balonmano, baloncesto).

Aunque el fútbol es el deporte que más se practica, especialmente en las escuelas, no es recomendable dado el riesgo de contacto directo con la pelota y el continuo contacto, a menudo violento, entre los jugadores.

Antes de iniciar una actividad deportiva, es necesario hacer un período de calentamiento para prevenir lesiones musculares y al finalizar se completa la sesión con suaves ejercicios de estiramiento.

Es importante utilizar un calzado adecuado que controle bien el pie y el impacto del talón.

En caso de molestias articulares o musculares, por pequeñas que sean, es necesario interrumpir inmediatamente la actividad. Si existen lesiones articulares o musculares, es indispensable esperar a su completa resolución antes de iniciar nuevamente la actividad deportiva.

Los enfermos que están en tratamiento profiláctico pueden aprovechar los períodos con buenos niveles de factor para desarrollar estas actividades deportivas, con menos riesgo de presentar complicaciones hemorrágicas.

En la práctica de un deporte por parte de los enfermos con hemofilia, es necesario encontrar un equilibrio entre el beneficio esperado, como consecuencia de la actividad física y la potenciación muscular y las posibles complicaciones

Será necesario seleccionar una actividad bastante atractiva para el enfermo pero que se adapte a la posible patología articular existente.

Dado que la mayoría de los enfermos en edad de crecimiento siguen pautas de tratamiento profiláctico, es recomendable coordinar al tratamiento y la práctica de deporte, de manera que la máxima actividad coincida con los niveles más altos de factor.

Tenga en cuenta que:

  • El ejercicio debe estar controlado directamente por especialistas que conozcan lo que es la hemofilia y sus riesgos. El deporte puede suponer una excelente técnica de educación global pero también puede producir alteraciones por sobrecarga en el aparato locomotor.
  • Iniciar el deporte de una manera paulatina y progresiva
  • Intentar realizar deportes que, con el menos esfuerzo posible se movilicen la mayor parte de grupos musculares y articulaciones.
  • Evitar las sobrecarga y dejar tiempo entre cada sesión para la recuperación.