Es evidente que en los enfermos con coagulopatías, los cuidados odontológicos, incluidos los más sencillos o rutinarios como las obturaciones o empastes dentales, representan un problema a tener muy en cuenta dado el riesgo hemorrágico.

Por este motivo, los enfermos hemofílicos, a menudo, se encuentran con dificultades para ser atendidos en la consultas convencionales.

Como consecuencia de estos hechos, la prevención de las principales patologías orales, caries y enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitis) en el enfermo hemofílico adquiere una trascendencia muy superior a la de las demás personas.

Podemos asegurar que si en la población normal, sin patologías previas, esta prevención es importante, en el enfermo hemofílico, especialmente si coexisten infecciones víricas, pasa a ser un objetivo fundamental.

Las patologías que hemos mencionado anteriormente son altamente susceptibles a las medidas preventivas. Las principales medidas preventivas de la cavidad oral están basadas en los hábitos de higiene oral diarios.

Es importante destacar que no se ha demostrado hasta el momento que la hemofilia predisponga a sufrir con más severidad caries o gingivitis (inflamación de las encías).

Normalmente, en el enfermo hemofílico así como en los otros enfermos odontológicos, el sangrado de las encías se produce más frecuentemente por la inflamación de los tejidos gingivales, consecuencia de la falta de un cepillo eficaz, que por la alteración de la coagulación coexiste.

Como norma general, los niños y adultos han de hacer un mínimo de dos cepillados dentales diarios, por la mañana y por la noche, de tres minutos de duración en cada caso, utilizando una pasta dental con flúor.

El uso de soluciones específicas a base de flúor u otras sustancias que refuercen la salud de la encías serán indicadas únicamente por el profesional a cada enfermos en particular según la edad y la patología presente.

Es necesario aconsejar también una visita periódica al odontólogo. Semestral o anual, dependiendo de la edad del enfermo y del riesgo detectado de alguna de las principales enfermedades orales.

En aquellos casos en que sea necesario hacer un tratamiento en la cavidad oral, es indispensable que exista una buena comunicación entre el hematólogo y el odontólogo para establecer un protocolo de actuación que tenga en cuenta el riesgo de la intervención y la posible necesidad de administrar factor.

Desde un punto de vista odontológico, se consideran de riesgo las intervenciones siguientes:

  • La limpieza dental que requiere profundizar por debajo de las encías
  • La anestesia troncular, utilizada con frecuencia en el tratamiento de los molares inferiores
  • Las extracciones dentales (exodoncia)

Las obturaciones o empastes dentales son intervenciones de bajo riesgo, siempre que no requieran un grado de anestesia profunda.

Aunque la colocación de prótesis dentales y aparatos de ortodoncia no son manipulaciones de riesgo, es necesario hacer el control adecuado de los aparatos con la finalidad de prevenir la aparición de úlceras y lesiones que conlleven hematomas u otras hemorragias en la cavidad oral.