Inicio 5 Actividades 5 ¿QUÉ SERÍA LA VIDA SI NO TUVIÉRAMOS EL VALOR DE INTENTAR COSAS NUEVAS? (Vincent van Gogh)

Para el Dr. Antonio Liras y el equipo que le acompaña en el proyecto:

Establecimiento de un protocolo de Terapia Celular para el tratamiento de la hemofilia, mediante microtrasplante de hepatocitos derivados de células madre mesenquimales de tejido adiposo adulto humano.

Hace exactamente tres meses leí la carta que más abajo aparece copiada y entrecomillada íntegramente en lamarea.com. Hoy venía a mi mente porque mañana (30/09/13) finaliza el plazo para votar un proyecto de investigación que, con ayuda de algunas personas solidarias y mucho esfuerzo subimos a la web la Fundación Honda. Un proyecto que ante todo pretende ser una ayuda para aquellos que no son los privilegiados del mundo, los que no pueden acceder a un tratamiento para luchar contra la hemofilia que padecen desde que nacieron.

Si fuiste positivo SUMÁNDOTE A NUESTRO PROYECTO: MUCHAS GRACIAS, si no fue así, no te preocupes, no guardamos jamás rencores hacia nadie, es más, TE DAREMOS OTRAS OCASIONES PARA SER UNA PERSONA QUE SUMA, NUNCA RESTA. No sé cuándo ni cómo pero seguro te daremos oportunidades maravillosas para que seas una persona solidaria. Ahora, debes saber que estamos en el puesto número 25, que hemos conseguido 392 votos y, por lo tanto, no estamos entre los diez proyectos más votados, y esto significa que este proyecto no será objeto de valoración por parte de un jurado que tendrá en sus manos la opción para elegir uno de ellos, la opción para premiarlo con una cantidad en metálico que ayudaría a continuar investigando a un gran equipo que está haciendo lo posible por seguir adelante.

No pasa nada, la vida sigue, los esfuerzos, el entusiasmo, la ilusión, la esperanza, sigue con nosotros, a nuestro lado.

Una vez tuve el sueño de investigar, curar y ayudar…

Ernesto Caballero  |  30/05/2013  | 

Una vez tuve el sueño de investigar, ser científico para poder contribuir al bienestar de la sociedad, por un lado creando conocimiento y por otro aplicándolo en la mejor calidad de vida. En cierto modo lo conseguí, actualmente soy Doctor en bioquímica, con una tesis doctoral en el estudio de la Diabetes tipo II, experiencia en Inmunología, en Microbiología, en Química analítica.

Mi formación les ha costado a los contribuyentes cientos de miles de euros, esperaba poder devolverlos en forma de producción científica y cada día me doy cuenta que el futuro de la ciencia está fuera. La austeridad es una palabra que mal interpretada puede descabezar algo tan importante como la I+D+i, tres letras que sustentan el desarrollo de un país. La productividad nunca podrá sustentarse en el sector servicios, en el turismo, en la construcción de vehículos (como tanto gustan los anunciantes de utilizar como reclamo publicitario… coche fabricado en España, pero oportunamente olvidan decir, tecnología extranjera, ingenieros extranjeros).

Actualmente muchos de mis compañeros investigadores me han contado en cafés, donde arreglamos el mundo, que en sus laboratorios no se puede contratar doctores, que algunas líneas de investigación tienen que cerrarse, que en algunos centros de investigación hay investigadores que no pueden hacer más que leer y escribir, porque no hay dinero, investigadores que se han quedado sin sus animales de investigación porque no tienen dinero para mantenerlos.

De lo que no nos damos cuenta es que un parón como este en investigación no va a durar un par de años, ha lastrado la investigación para muchos años. No se trata de mañana echar unos millones de euros y voila, todo arreglado, nada más lejos, se necesitarán muchos, muchos años en la recuperación y regeneración de un tejido científico; primero formación y actualización de los científicos, estar al día no es un trabajo banal, se requiere mucho estudio, lectura un trabajo personal, además la formación de jóvenes científicos, las becas y contratos NUNCA han sido justos, siempre han dado una mínima calidad de vida, en muchos casos nunca hemos cotizado a la seguridad social, hemos sido estudiantes obligados durante años, empezando a cotizar con 30 años, incluso aunque trabajásemos desde los 18.

Después, la fuga de cerebros que tan eufemísticamente se ha dicho que es positivo (nuestra ministra que no está exenta de un gran sentido del humor un tanto oscuro, así como Esperanza Aguirre, que defiende que es algo positivo).  Lo que no quieren decir, u oportunamente olvidan, es que un flujo de migración que pretenda ser positivo, requiere dos cosas principales: que investigadores extranjeros lleguen a España para aportar conocimiento y además que los investigadores “aventureros”, tengan una posibilidad real de volver a su país y encontrarse centros de investigación donde desarrollar lo aprendido.

Esto se hizo una vez en España, en la edad de plata española (1907-1939), cuando nuestro único premio Nobel Científico (D. Santiago Ramón y Cajal, pues D. Severo Ochoa exiliado tras la guerra, cuenta como premio Nobel de USA), presidió y dirigió una entidad llamada Junta para Ampliación de Estudios, dedicada a dar “pensiones” (becas de investigación en el extranjero) y al volver recolocar estos cerebros en diferentes centros de investigación donde aplicaron lo aprendido. En esa época España creció hasta ser referente europeo, eso sí que era una Marca España; ahora la austeridad nos ha vuelto a colocar como referente de muchas cosas, pero ninguna que merezca la pena destacar.

El otro gran problema de la austeridad es la cultura científica ( la divulgación a la sociedad) durante años he presidido una entidad sin ánimo de lucro dedicada a producir divulgación para el pueblo, llevando la cultura científica a tantos centros públicos como podíamos (si, primamos los públicos sobre privados o concertados), por que la cultura científica de la sociedad es básica, primero para saber separar pseudociencia que puede ser peligrosa de la ciencia que puede ayudarnos y segundo porque es necesario que el pueblo tenga una explicación clara y directa de lo que se hace con su dinero y por qué  España ha sido una gran productora de ciencia (hasta hace unos años, claro está), dando un motivo de orgullo real por la patria; pero sobre todo para explicar a la sociedad que está haciendo la ciencia y tecnología para influir en nuestra calidad de vida. Ya el artículo 38 de la Ley de Ciencia del 2011 (tenemos que decir que es del Gobierno de Zapatero, al Cesar lo que es del Cesar), nos indica a los científicos que la proyección científica a la sociedad es parte de nuestro trabajo, lamentablemente al no desarrollarse o cuantificarse esto para evaluarse en los CVs, aún está en pañales.

Y lo peor está por llegar, ya no hablo de recortes en Sanidad, con los consecuentes problemas de salud, en los que no me atrevo ni a entrar; no, lo peor de cara a enfrentarnos a un futuro es la educación, el daño que se ha infligido y se va a infligir, los niños son el futuro, y sin les retocan una y otra vez el sistema educativo, que serán de mayores. No nos damos cuenta que las universidades no son institutos grandes, son centros de formación de ciudadanos completos, la transformación que sufren en centros de formación de técnicos… ¿Dónde nos llevará?

Ernesto Caballero es Investigador-Colaborador en la Universidad Autónoma de Madrid»

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